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Infección urinaria en el embarazo: por qué no esperar - Artículo de salud Clínica Hispana Corazón y Vida Pasadena TX
Salud

Infección urinaria en el embarazo: por qué no esperar

Embarazada y con ardor al orinar en Pasadena: por qué el embarazo facilita la infección urinaria, cuándo ir a labor y parto y por qué no automedicarse.

6 min de lecturaPor Clínica Hispana Corazón y Vida

Cuando una mujer está embarazada, ir al baño cada hora parece parte del paquete, igual que el cansancio o las náuseas de la mañana. Por eso muchas futuras mamás dejan pasar un ardor leve pensando que "es el bebé apretando la vejiga" y que ya se le quitará. A veces sí es solo presión. Pero otras veces es una infección de orina que, durante estos nueve meses, tiene más facilidad para subir hacia los riñones que en cualquier otra etapa de la vida. Esta guía del equipo médico de la clínica explica qué cambia en su cuerpo, por qué la espera sale cara y cómo encaja una visita a la clínica con el seguimiento que ya lleva con su obstetra.

Orinar seguido es normal; que arda, no

Esta es la distinción más útil para una embarazada. La frecuencia aumenta de forma natural desde el primer trimestre y vuelve a aumentar al final, cuando la cabeza del bebé baja. Lo que no forma parte de un embarazo normal es:

  • Sentir quemazón o dolor justo al soltar la orina.
  • Notar que la orina cambió de olor de un día para otro o que se ve rosada.
  • Tener presión o cólico encima del hueso del pubis que no se parece a las molestias de siempre.
  • Sentir que tiene que volver al baño apenas salió, sin haber tomado más líquido.

Si reconoce alguno de estos cambios, no lo achaque al embarazo sin revisarlo.

Qué cambia en su cuerpo y por qué las bacterias lo aprovechan

Las hormonas del embarazo, sobre todo la progesterona, relajan los músculos lisos del cuerpo. Eso ayuda al útero a crecer, pero también afloja los conductos que llevan la orina de los riñones a la vejiga (los uréteres) y la propia vejiga. La orina avanza más despacio y se queda más tiempo quieta, y la orina estancada es un buen lugar para que las bacterias se multipliquen.

A eso se suma el peso del útero. Conforme crece, presiona la vejiga y los uréteres, de modo que la vejiga no siempre se vacía del todo. También cambian la cantidad y la composición de la orina. El resultado práctico es sencillo: una infección que en otra época se quedaría en la vejiga tiene, en el embarazo, un camino más fácil hacia el riñón.

Bacterias en la orina sin ningún síntoma

Existe una situación que sorprende a muchas pacientes: tener bacterias en la orina sin sentir nada. Se llama bacteriuria asintomática. Fuera del embarazo casi nunca se busca ni se trata, pero en el embarazo organismos como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomiendan buscarla al inicio del control prenatal con un urocultivo y tratarla si aparece, porque sin tratamiento puede convertirse en una infección de riñón.

Por eso, si su obstetra le pidió una muestra de orina en la primera cita y luego la llamaron para darle tratamiento aunque usted se sentía bien, no fue un error: es parte del cuidado habitual. Y si todavía no ha empezado su control prenatal, este es un motivo más para no retrasarlo.

Por qué no conviene "esperar a ver si se quita"

Una infección de vejiga sin tratar en el embarazo puede subir al riñón y causar pielonefritis, una infección más seria que suele requerir hospital, líquidos por la vena y vigilancia del bebé. Las infecciones de riñón durante el embarazo se han relacionado con contracciones antes de tiempo y parto prematuro, según la información de los CDC y de ACOG. Tratarla mientras todavía está en la vejiga es mucho más sencillo para usted y para su hijo.

Además, el embarazo puede disfrazar los síntomas: el dolor de espalda baja se confunde con el peso de la barriga y el cansancio con el del tercer trimestre. Esperar "a que sea claro" suele significar llegar cuando la infección ya avanzó.

Lo que siente y adónde ir

Lo que notaQué hacer
Ardor, urgencia o cambio en la orina, sin fiebre y con el bebé moviéndose como siempreRevisión pronto en la clínica o con su obstetra, sin dejarlo para la semana siguiente
Fiebre alta con escalofríos y dolor en un costado o en la espalda bajaUrgencias o el área de labor y parto de su hospital, de inmediato
Vómitos que no la dejan retener ni aguaUrgencias o labor y parto
Contracciones, endurecimiento del vientre que va y viene, sangrado o salida de líquidoLabor y parto, sin pasar antes por la clínica
Confusión, desmayo o no poder orinar nadaLlame al 911

Pregunte desde ahora a su obstetra a qué hospital debe ir si algo se complica; en la segunda mitad del embarazo muchos hospitales prefieren que la embarazada llegue directamente a labor y parto en vez de a la sala de emergencias general.

Cómo es la consulta cuando está embarazada

Al llegar, avise en recepción que está embarazada y de cuántas semanas. Si no está segura de estarlo y tiene un retraso, se hace primero una prueba de embarazo, porque el resultado cambia las opciones de tratamiento. Luego viene la parte de orina: en la consulta de infecciones urinarias se le pide una muestra de la mitad del chorro, se hace el examen de orina en la clínica y, si hay infección, sale con su tratamiento el mismo día, elegido por el equipo médico de la clínica entre los que son compatibles con su embarazo y con las semanas que lleva.

En el embarazo casi siempre conviene enviar también un urocultivo, que forma parte de los exámenes de laboratorio de la clínica. Ese resultado tarda unos días y sirve para confirmar que la bacteria responde al tratamiento elegido; si no es así, se le llama para ajustarlo. Después de terminar el tratamiento, es habitual repetir el urocultivo para comprobar que la orina quedó limpia: pregunte cuándo hacerlo.

Los medicamentos indicados en la consulta se entregan en la clínica, de modo que no tiene que hacer otra parada con la barriga y el cansancio a cuestas.

Su obstetra debe saberlo

La clínica atiende el problema urinario, pero el seguimiento de su embarazo lo lleva su obstetra o la clínica prenatal donde se controla. Para que todo quede conectado:

  1. Traiga a la consulta su tarjeta o carnet prenatal, la fecha probable de parto y la lista de vitaminas y medicamentos que toma.
  2. Pida por escrito el resultado del examen de orina y el nombre del tratamiento indicado.
  3. Llame a su obstetra hoy mismo o a más tardar mañana para avisarle; puede que quiera verla o pedir otro control.
  4. En su siguiente cita prenatal, mencione la infección aunque ya se sienta bien.

Si tiene otras dudas que no sean urinarias, la consulta de salud de la mujer y ginecología básica de la clínica también puede orientarla.

Lo que no debe hacer

  • Tomar antibióticos que sobraron de otra infección o que le pasó una amiga o un familiar. Algunos no se recomiendan durante el embarazo y una dosis incompleta deja bacterias resistentes.
  • Comprar algo "para la vejiga" en la tienda sin consultarlo: ciertos analgésicos urinarios solo tapan el ardor y pueden retrasar el diagnóstico.
  • Confiar solo en jugos o tés caseros. Tomar agua ayuda, pero ningún remedio casero cura una infección que ya está activa.
  • Suspender el tratamiento cuando el ardor desaparece al segundo día. Termine lo indicado.

Hábitos que ayudan durante estos meses

Beba agua repartida durante el día, no aguante las ganas, inclínese un poco hacia adelante al orinar para vaciar mejor la vejiga, use ropa interior de algodón y orine después de las relaciones. Si tiene diabetes gestacional, mantener la glucosa en rango también reduce el riesgo.

Cerca de usted en Pasadena

Clínica Hispana Corazón y Vida está en 918 W Southmore Ave, Suite 180, Pasadena, TX 77502, con estacionamiento gratuito frente a la puerta, algo que se agradece cuando caminar cuesta más. Puede llegar sin cita o llamar antes al (832) 930-5551 para avisar que viene embarazada y con molestias al orinar. Si lo que siente está en la lista de alarma de arriba, no venga a la clínica: vaya a labor y parto o llame al 911.

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